Nunca me había detenido a pensar en como retroceder el tiempo e ir a ese día en donde el mundo me mostró todo aquello que me imaginaba en el vientre de mi madre, nunca había pensado en imaginarme ese momento en los cuales mis pulmones se alimentaron de ese aire e hicieron que llorara, nunca me había imaginado mi nacimiento, ese día que cambió la vida de una personita, las más especial en este mundo, mi mamá. Siempre me he preguntado porque no recuerdo aquel día, si fue el día en donde se escribió mi historia, ese día tan especial, pero creo que alo mejor ese momento fue tan grande que no logró quedarse en mi cabeza, que era muy pequeña en ese entonces.
Solo logro imaginar de aquel día miles de colores segando mis ojos, que me guiaban a una salida, tanto colores que ansiaban mi salida a este mundo, no podría decir que tenía miedo, era una sensación tan extraña, que no se puede comparar con nada, bueno, en mi vida si, es como la sensación de abrir un libro nuevo, con ganas de leerlo pero con miedo de que se acabe muy pronto.
Mi vida fue rodeada de rostros maternales, ya que vivía con mi mamá, mi tía, mi abuela y mi hermana adoptiva, pero un rostro paternal en esos momentos no me importaba, solo me importaba descubrir cual era el mundo que había a mi alrededor.
Mis primeros nueve años de toda esta larga historia, fueron en una pequeñita casa en el barrio O`higgins, Valparaíso, esta pequeña casa era de un color amarillo con sus puertas de un color café muy oscuro, mi lugar preferido era una ventanita que se encontraba en el baño y daba a todas las casas que se encontraban en la calle trasera de donde vivíamos, en lo alto a la izquierda había una cruz gigante de la Iglesia en donde participábamos, que para mí era señal de la casa de Jesús ese niño que gracias a Él tenía regalos en navidad. También podía ver desde mi ventana, un jardín de niños, los naranjitos, me llamaban mucho la atención como se divertían, con sus juegos y locuras. El recuerdo mas grande que tengo de esa ventana es estar apoyada en su marco, cantando a los cuatro vientos: “Viejito Pascuero acuérdate de mí…”
Siempre he pensado que la infancia es la mejor etapa de la vida, porque en donde un mundo lleno de fantasía puede existir y no importa que no sea real, pero si a través de tus ojos es real, lo es, aparte cuando uno es niño, no importa la economía, los precios, las guerras, porque como estas ocupado de puro jugar, es difícil darte cuenta de los problemas que tienen en tu casa.
Si pudiera describir mi infancia en una simple palabra, no podría hacerlo, son tantos los sentimientos que se encierran en esta etapa de mi vida, nunca sentí soledad, para mí, era un mundo casi perfecto, nunca pensé en el futuro, ni tampoco me preguntaba tonteras, tuve una vida con rostros de mujeres que ahora son lo más grande para mí, aunque fui hija única, siempre tuve la compañía de alguien, por ejemplo, mi media hermana y prima a la vez, aquella niña, ahora toda una mujer, que me mostró otros mundos, y que sin viajar podríamos llegar a la china con nuestra imaginación, o acampar en el Amazonas debajo de la mesa del comedor, o vivir un accidente de aviones, siendo las únicas sobrevivientes. Pero eso se fue borrando a medida de que las dos cumplíamos años, para ella no importaban los viajes, era entendible, le importaban sus verdaderas amigas, pero lo más curioso, es que yo aún puedo viajar sin moverme de mi asiento, aún puedo crear mundos y hacer que los espejos sean como puertas para un mundo de fantasía, yo aún puedo crear y traer al presente ese mundo que perteneció a mi infancia.
Mi vida siguió el mismo camino hasta los nueve años, yo, mi mamá y mi abuela, nos cambiamos de casa ya que era mucho más fácil llegar a mi colegio.
En ese momento, cada vez me daba cuenta de lo que pasaba a mí alrededor, tenía nueve o diez años y supe realmente lo que había pasado con mi papá, supe la verdad de la cual se me había ocultado todos esos años que viví en la antigua casa, fueron muchos cambios que se sumaron a mi vida, casa nueva, ya no era una niña, sino una señorita y lamentablemente perdí a Easy, una perrita que me había acompañado desde los dos años. Recién en cuarto básico pude integrarme a mi curso y tener amigas, creo que me ayudo mucho el que ingresara al equipo de barras, que después de haber estado mucho tiempo, se convirtió en una pasión. A medida que crecía, en especial de altura, mis hormonas también lo hacían, ya era toda una señorita, que no representaban los nueve o diez años, sino que para toda la gente que me rodeaba, yo tenía casi catorce, pero eso nunca me molesto, solo me hacía pensar que la gente siempre mira cosas distintas antes de conocerlas a fondo.
Fui creciendo, quinto básico fue un año académicamente hablando, difícil, me costó mucho adaptarme y tratar de alejar todas las burlas que mis compañeras hacían para mí, cambio de profesores, más asignaturas, y horarios nuevos, cada vez veía mejor la realidad, y me hundía como en un pozo, solo por sentir que no me iba bien en el colegio, y a la vez enfrentar que mi tía se había alejado de su esposo y mis dos primas y ella estarían en la casa de por vida, todo cambió, no tenía pieza única, tenía que compartirla con mi mamá, recuerdo que la menor de mis primas tenía como cuatro años, y destrozaba todo a su camino, y a mi me molestaba mucho cuando agarraba cosas de mi pieza y las rompía, vivíamos en un pequeño departamento, seis mujeres, muy distintas.
Llegué a la solución de que tenía que acomodarme, adaptarme a este cambió, aunque no fuera de mi mayor agrado, y dar vuelta la página.
Pasaron los día y entré a sexto, ya estaba grande y quería seguir creciendo, me hice parte de un grupo, y yo era algo así como la líder, lo que nos marcaba que cada una era único, aparte compartíamos el mismo fanatismo por las cosas, por ejemplo, la primera película que nos marcó fue “Matriz”, siguiéndole “El Señor de los Anillos”, por supuesto todas las de “Harry Potter”, entre otras. No sentíamos tan a gusto, disfrutábamos cada momento, así que decidimos hacer una historia, en palabras mas técnicas un “Fanfiction”, basándonos en todo lo que nos gustaba, la escribíamos en un cuaderno que dio una del grupo, se suponía que nosotras éramos las protagonistas, que iban a un colego de magia, con el director llamado Gandalf un gran mago. Tengo entendido que esa historia aún existe, yo también hice una, pero yo no era uno de los personajes, sino era como inventar un final, y crear a una protagonista, que si la comparan con migo, es casi igual a mí, pero es la carla que me gustaría ser, siempre era alta de pelo castaño claro, con pequeñas tonalidades rojas, su piel era tan clara, casi como el color de un papel en blanco que espera ser dibujado, su cara con un poquito de pecas en las mejillas que variaban del blanco al rosado, dependiendo del día y de la vergüenza que pasara, delgada, casi una vella, inteligente, con sus ojos expresivos que brillaban al abrir un nuevo libro tan esperado, su nombre, siempre varía, pero el que más ocupo para ella es “Emily”.
Siempre mi vida se ha visto, con alocados sueños, y fue en esta etapa, en donde sale esta locura: El Escribir un libro, un sueño que cada vez se acerca, por lo menos ya lo he empezado a escribir, y me impresiono, porque es primera vez que lo cuento, la idea era haberlo terminado el año pasado, pero creo que si es luego terminado, estaré tan feliz de haber dado un paso en mi vida.
Las cosas siguieron pasando, pero el mundo se paró cuando llegué a octavo, un año en donde caí en depresión, y mi peso subió muy rápido, nunca he podido saber porqué me sucedió, el darle un porqué, por eso he tratado de eliminarlo de mi vida, porque no tengo razones pera pensar en eso, ya que ni siquiera sé porque sucedió. Mis notas bajaron, ya prácticamente no tenía amigas y no me interesaba tenerlas, ni siquiera me animaba tener un libro en la mano, o el estudiar, nada, absolutamente nada me animaba a vivir, era una sensación tan extraña, era como que si mi cuerpo se hubiera desconectado en pocos segundos y solo mi organismo funcionaba, sin rostro expresivo, era como estar muerta.
No se que me animo a seguir mi camino, estoy casi un 100% segura que fue el apoyo de mi mamá en todo esto, nunca me dejó sola, nunca me soltó de la mano ni tampoco me levanto la otra en sentido de amenaza, fue ella, ella fue la estrella más brillante de la noche, la rosa especial, igual a todas las otras, pero que el hecho de que es mía la hacía única e irrepetible.
El paso a enseñanza media, no perturbó mucho mi vida, tenía miedo, claro, pero no era mucho, solo me lamentaba que eran cuatro los años que tendría que quedarme en este colegio, no quiero que se acaben.
En primero medio, el hecho que hizo cambiar mi vida, fue a finales de ese año, cuando la subdirectora del colegio, me convenció que me postulara al centro de alumnas, quedando como pastora, el cargo más importante y más estresante de todos los cargo qué existen en el centro de alumnas.
Segundo medio, fue un año que no me arrepiento de haber vivido, fue tan lleno de fe, esa fe me la entrego una hermana que estaba en el colegio hace tres años, ella me demostró que Dios si existe y que Él está con tigo en las buenas y en las malas, ella me animó a llevar una bitácora, ya que le expresé mis inquietudes de la vocación religiosa, esto es lo escribí un día:
“Cuando uno está bien con Dios, es todo posible y eso me ayuda a salir adelante, es impresionante! Todo funciona con él, si sientes realmente su amor, el te demostrará que es verdadero, si te sumerges en una oración que logre conectarnos, todo es posible, le pedí que no me dejara sola, no quería sentirme mal, le pedí fuerzas, solamente que me abrazara y me dijera que me amaba... Y lo hizo...
Le agradezco que se hubiera acercado a mí... Será verdadero su llamado? Solamente puedo descifrar eso al pasar el tiempo... es verdad que el tiempo lo cura todo y con Él hay que ser paciente y esperar y ver como pasa el tiempo, puede pasar un mes para que realmente te des cuenta que no te ha dejado sola y funciona...
Le quiero pedir perdón por las veces en que no le reconocí, e tenido tanto miedo, tanta pena, pero esa pena no ha tenido una solución hasta que me di cuenta que para Él si soy importante...
Me Regaló un saludo de la persona que menos pensaba que me iba a saludar, me regaló un sol, un descanso un abrazo de una persona a la cual hace un mes no se lo había dado y me sentí extraña, había sentido eso pero lo dejé de sentir porque me alejé.
Creo que la vida es tan frágil y débil que tengo que cuidarla, si quiero permanecer en el amor de Dios solamente tengo que tener fe y esperanza de que todo cambiará...
Me siento llena, como la vez que me reencontré con Él, en el retiro vocacional, pero sigo teniendo miedo, de todo, solamente de todo...”
Es tan agradable esa sensación, de la cual estas llena y todo lo agradeces porque te hace sentir bien en cada momento, pero algo hizo que esa perfección se rompiera, en diciembre supe que esa persona que me motivó, esa amiga, ya no estaría conmigo, que ya no me acompañaría, que se iría lejos, sin mi, solo ella y sus maletas.
El sentir que alguien está lejos de ti, es lo que mas odio, sentir que esa persona está a miles de kilómetros, me hace sentir pena... hay tanta gente que he dejado ir... Y cuantos se han dejado ir!!.... hay miles, somos miles, y no se puede hacer nada.
No se puede olvidar, no se puede dejar de extrañar, no se puede dejar de llorar, no se puede dejar de hacer nada...
Odio extrañar!!!! Odio echar de menos!
Una de mis últimas palabras para ella fueron:
Es tiempo de dar la vuelta a la página pero no olvidar que tenemos que ponerle un papelito que sobresalga y que diga: “La vida me regaló esto... llegando con miedos, me voy con gente, cariños y proyectos que formar lejos de aquí” No hay que olvidar que queda mucho por recorrer, mucho por vivir, y lo que me ayuda a pensar en algo mejor es que: el mundo es muy chico y la gente que es familia y una amistad verdadera siempre vuelve al lugar donde se encuentran todos...
Dios hace las cosas por algo... y si no quiere que nos veamos por un largo tiempo debe ser por algo... es penoso... pero pensar que no nos veremos las caras por un largo tiempo hace que me duela el corazón...
Nunca mi corazón había sido marcado tan fuerte por una persona, lo más impresionante es que, me sentía tan bien, llena de fe, que me hacía ver las cosas de otros modos.
A todo esto, mis mundos de fantasía seguían existiendo, nunca me dejan sola.
Tercero medio, el año pasado, un año, creo de mucha soledad, nunca descubrí una finalidad, o un sueño, lamentablemente, encontré malas amistades, que en un momento le hicieron daño a mi vida. Tercero medio, no fue uno de los mejores años de mi vida, seguí en el centro de alumnas, tomando la decisión de dar un paso más alto y no ser más pastora, sino, presidenta. Bueno y cuarto medio, no he vivido mucho de él, pero si debo decir , que decidí entrar a una comunidad seguidora de la saga de “Crepúsculo”, lo cual me encanta, ya me leí todos los libros, y eso me emociona tanto, porque me anima a seguir con el logro de mi sueño, el de escribir un libro.
Continuara...



