domingo, 11 de octubre de 2009

¿Mi sueño?


¿Mi sueño? Mi sueño está es todas partes. ¿Mi sueño? Mi sueño es seguirte sin barreras, ¿Mis límites? Mis límites están en cada paso que doy. ¿Tú? Aunque no lo sepas, ya le perteneces a mi corazón.

El cielo se despeja mientras que en cada rayo de luz proveniente del sol yo espero alguna señal tuya. Veo como las personas pasan a mi alrededor, mientras que mi cuerpo se estanca y mis pensamientos vuelan, como siempre lo han hecho. El susurro de cada anhelo se estampa en mi ser, mientras que el camino sigue siendo igual de largo.

¿Mi sueño? Mi sueño no es realista, claramente una fantasía que no se pueda cumplir. ¿Mi sueño? Mi sueño es un simple y absurdo sueño, ¿Y sabes? Tú eres parte de él, ¿como llamar a algo que es imposible cuando tú estás? ¿Cómo luchar contra barreras y mentiras? ¿Cómo seguir sabiendo que cada juramento que dices es verdad? La palabra es clara: Un sueño, perteneciente a un mundo lejano y a un círculo que irremediablemente no es perfecto. Mi sueño, pertenece a una cruel realidad, mi sueño es cuando dejes de ser una falsedad y por fin puedas encontrar en un rincón de tu corazón la verdad de mis palabras.

lunes, 5 de octubre de 2009

Un adiós y un beso


— Prométeme… Prométeme que nunca te olvidarás de mí. Dime que me tendrás en tu corazón, porque yo lo haré, todos los minutos y segundos que estemos separados. — Cuando hablé, me sorprendió aquel sufrimiento que en su rostro demostraba, nunca lo había visto así, en toda nuestra niñez y juventud, nunca había demostrado aquel dolor, no me explicaba, si a él le dolía tanto esto, ¿Porqué decidía botar todos estos años de amistad e irse en busca de un futuro y trabajo? Tomó mi rostro entrelazando sus dedos a través de mis húmedos cabellos que por culpa de la lluvia seguían mojándose. Pude sentir su exquisito y especial aliento que hizo que mi corazón palpitara con una increíble rapidez. Nuestras narices se rozaron, haciendo que en un segundo, miles de descargas se transmitieran a través de mi cuerpo, inconcientemente cerré mis ojos dejándome llevar por los innumerables sentimientos y sensaciones que se infundían en mi interior. Era impresionante, como él, mi mejor amigo, me hiciera sentir aquello, tanto así que mis rodillas se sentían debilitas y mi corazón me pedía a gritos que no lo dejara ir. Levemente rozó mis labios con los suyos mientras que a la vez hacía pequeñas caricias con la punta de su nariz ¿Cómo con un simple roce mi mente dejaba de emitir alguna idea, quedando así, completamente en blanco? Sentí la duda en él por un par de segundos, pero los dos sabíamos que no podíamos hacer nada para pausar aquello, yo ya me había consumido completamente en él. En un tímido y dulce movimiento, me besó. Las piezas se encajaron perfectamente, al igual que sus labios con los míos, aunque no podría hacer algo, mi corazón no volvería a latir si él no estaba.

Te he extrañado tanto


¿Estás aquí? ¿Me escuchas? Me alegro de que por lo menos pienses en todo lo que he esperado de ti, porque ¿sabes? Aún te extraño.
Siempre te recuerdo… con tu sonrisa inigualable y los destellos de luz matutinos, con tus palabras de sueños, que algunas veces me hacían volar hasta el infinito.
¿Aún no me encuentras? He estado aquí, sentada, esperándote… pero no has llegado. Pienso que soy masoquista, pero tú lo has dicho, creíste en mí... pero hasta ahí llegó. Que horrible es cuando la vida te regala esto… que triste es preguntar por ti, o que me lo pregunten… que triste es sentirse sola, cuando hay miles de personas a tu alrededor. Que horrible es sentir que mi corazón se sacude cuando te nombran, que horrible es perder la fe en ti mismo.
Cierro mis ojos, añorando que vuelvas, te he extrañado tanto, que cada segundo se hace pesado, te has ido tan lejos, que de a poco, el calor de tus brazos se ha ido contigo. Casi dos años de este absurdo martirio, 730 días del deprimente sentimiento que se acumula en mi interior, 17550 horas de lamentaciones y momentos recordándote, tal cual eres… me pregunto si has cambiado, o si recuerdas mi rostro, o si la próxima vez que nos veamos me reconozcas. He cambiado mucho, ni te lo imaginas, desde lo más profundo hasta lo más insignificante, he madurado, como tu lo has querido, pero también me he alejado, lo sé, es culpa mía, pero es más fuerte que yo. ¿Será lo mismo cuando yo me vaya? Si es así, por favor, invéntate algo y no sufras, porque no le deseo a nadie lo que yo he pasado… el peso del corazón es tremendo.

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