domingo, 11 de octubre de 2009

¿Mi sueño?


¿Mi sueño? Mi sueño está es todas partes. ¿Mi sueño? Mi sueño es seguirte sin barreras, ¿Mis límites? Mis límites están en cada paso que doy. ¿Tú? Aunque no lo sepas, ya le perteneces a mi corazón.

El cielo se despeja mientras que en cada rayo de luz proveniente del sol yo espero alguna señal tuya. Veo como las personas pasan a mi alrededor, mientras que mi cuerpo se estanca y mis pensamientos vuelan, como siempre lo han hecho. El susurro de cada anhelo se estampa en mi ser, mientras que el camino sigue siendo igual de largo.

¿Mi sueño? Mi sueño no es realista, claramente una fantasía que no se pueda cumplir. ¿Mi sueño? Mi sueño es un simple y absurdo sueño, ¿Y sabes? Tú eres parte de él, ¿como llamar a algo que es imposible cuando tú estás? ¿Cómo luchar contra barreras y mentiras? ¿Cómo seguir sabiendo que cada juramento que dices es verdad? La palabra es clara: Un sueño, perteneciente a un mundo lejano y a un círculo que irremediablemente no es perfecto. Mi sueño, pertenece a una cruel realidad, mi sueño es cuando dejes de ser una falsedad y por fin puedas encontrar en un rincón de tu corazón la verdad de mis palabras.

lunes, 5 de octubre de 2009

Un adiós y un beso


— Prométeme… Prométeme que nunca te olvidarás de mí. Dime que me tendrás en tu corazón, porque yo lo haré, todos los minutos y segundos que estemos separados. — Cuando hablé, me sorprendió aquel sufrimiento que en su rostro demostraba, nunca lo había visto así, en toda nuestra niñez y juventud, nunca había demostrado aquel dolor, no me explicaba, si a él le dolía tanto esto, ¿Porqué decidía botar todos estos años de amistad e irse en busca de un futuro y trabajo? Tomó mi rostro entrelazando sus dedos a través de mis húmedos cabellos que por culpa de la lluvia seguían mojándose. Pude sentir su exquisito y especial aliento que hizo que mi corazón palpitara con una increíble rapidez. Nuestras narices se rozaron, haciendo que en un segundo, miles de descargas se transmitieran a través de mi cuerpo, inconcientemente cerré mis ojos dejándome llevar por los innumerables sentimientos y sensaciones que se infundían en mi interior. Era impresionante, como él, mi mejor amigo, me hiciera sentir aquello, tanto así que mis rodillas se sentían debilitas y mi corazón me pedía a gritos que no lo dejara ir. Levemente rozó mis labios con los suyos mientras que a la vez hacía pequeñas caricias con la punta de su nariz ¿Cómo con un simple roce mi mente dejaba de emitir alguna idea, quedando así, completamente en blanco? Sentí la duda en él por un par de segundos, pero los dos sabíamos que no podíamos hacer nada para pausar aquello, yo ya me había consumido completamente en él. En un tímido y dulce movimiento, me besó. Las piezas se encajaron perfectamente, al igual que sus labios con los míos, aunque no podría hacer algo, mi corazón no volvería a latir si él no estaba.

Te he extrañado tanto


¿Estás aquí? ¿Me escuchas? Me alegro de que por lo menos pienses en todo lo que he esperado de ti, porque ¿sabes? Aún te extraño.
Siempre te recuerdo… con tu sonrisa inigualable y los destellos de luz matutinos, con tus palabras de sueños, que algunas veces me hacían volar hasta el infinito.
¿Aún no me encuentras? He estado aquí, sentada, esperándote… pero no has llegado. Pienso que soy masoquista, pero tú lo has dicho, creíste en mí... pero hasta ahí llegó. Que horrible es cuando la vida te regala esto… que triste es preguntar por ti, o que me lo pregunten… que triste es sentirse sola, cuando hay miles de personas a tu alrededor. Que horrible es sentir que mi corazón se sacude cuando te nombran, que horrible es perder la fe en ti mismo.
Cierro mis ojos, añorando que vuelvas, te he extrañado tanto, que cada segundo se hace pesado, te has ido tan lejos, que de a poco, el calor de tus brazos se ha ido contigo. Casi dos años de este absurdo martirio, 730 días del deprimente sentimiento que se acumula en mi interior, 17550 horas de lamentaciones y momentos recordándote, tal cual eres… me pregunto si has cambiado, o si recuerdas mi rostro, o si la próxima vez que nos veamos me reconozcas. He cambiado mucho, ni te lo imaginas, desde lo más profundo hasta lo más insignificante, he madurado, como tu lo has querido, pero también me he alejado, lo sé, es culpa mía, pero es más fuerte que yo. ¿Será lo mismo cuando yo me vaya? Si es así, por favor, invéntate algo y no sufras, porque no le deseo a nadie lo que yo he pasado… el peso del corazón es tremendo.

domingo, 27 de septiembre de 2009

I Gotta Feeling

Una Buena Idea?

sábado, 26 de septiembre de 2009

Vueltas, Tiempo y seguimos avanzando.


La vida da tantas vueltas, que simplemente no se que haré, ¿Qué hacer cuando tu corazón se parte en dos? ¿Qué hacer cuando si elijes un camino extrañarás el otro?
Me siento escondida, de todo, siento que pronto explotaré y lloraré mares. Pero ¿Tanto es? Es estúpido e incoherente y obviamente creo que soy otra cuando lo admito.
La vida te da caminos, Dios susurra en tu odio para darte valor, tus padres te aman, tus amigos se van, el tiempo vuela y tú, siempre, siempre estás en el mismo lugar.
El otro día escuché un: “Madura” pero, ¿Cómo? ¿Cómo hacerlo cuando no quieres crecer?
El tiempo se está acabando y sigo aquí, viendo como la vida pasa, sentada y escribiendo en una esquina. Ahogada en mis llantos, preguntándome miles de cosas.
He aprendido una cantidad extravagante se cosas, he dejado miles de cosas también, y aunque parezca imposible, una gran cantidad de sentimientos han vuelto a nacer en mi corazón.
¿Has sentido que realmente no quieres caer en algo, que en el fondo sabes que amas? ¿Te has encontrado en la situación de no sentirte digna de tanto amor? ¿Has pensado de que tal ves tu vida es un nudo que ni Dios puede desenredarlo?
Bueno, eso soy yo.
La vida da vueltas, el tiempo avanza, las manecillas del reloj siguen andando, ¿Y yo? Sigo aquí, con mi libreta en mano, escribiendo, viendo como pasa el tiempo.
¿Acaso esto va a volver a la normalidad?
¿Sinceramente? No, no creo.
El tiempo da vueltas, y yo crezco y cada paso que doy contigo es porque he aprendido más de lo que debería.

sábado, 22 de agosto de 2009

¿Todo termina en esto?

- ¿Todo se resume en esto?- le pregunté ya molesta por lo que me había dicho- ¿En que realmente ya no soy digna de estar contigo? ¿Resumes… toda nuestra historia en esto? ¿En un simple “Adiós”?
- Escúchame- Me respondió alzando sus manos y posándolas delicadamente en mi rostro. – Para ti será fácil, ¿No? ¿Cuál es tu lema? ¿“Todo pasa… y esto también pasará”?
- Suéltame- Lo empujé mientras las lágrimas recorrían mi rostro, lo miré fijamente, prometiéndome mí misma que esta sería la última vez que observaría delicadamente su rostro, que esta sería la última vez que lo amaría.
Quise escapar y no verlo más, quise llorar como nunca, ¿Cómo podía ser tan impresionante esto? ¿Cómo podía haber llegado a amar tanto a una persona? Y él como si hubiera leído mis pensamientos me dijo entre lágrimas y sollozos las últimas palabras que darían fin a lo que habíamos vivido:
- Soy un tonto, lo sé, pero créeme, me entenderás cuando ya nunca me veas y sepas que lo hice para no hacerte sufrir. te amo, con toda mi vida, y nunca dejaré de hacerlo, pero, como te amo no quiero hacerte llorar, no quiero que llores cuando me tenga que ir a un lugar que nadie conoce, que está fuera de la tierra, en donde respirar es innecesario y que irremediablemente no pueda volver.

Ok, esta es mi imaginación.. cuando lo escribí, vi los personajes de Bella y Edward, sé que ellos no terminan así, pero ¿podríamos decir q es algo parecido?
Gracias a ToxicExistance por el video :)

sábado, 4 de julio de 2009

Desde la primera vez que vi tus ojos

— No sé porque luchas para ser común, cuando naciste para sobresalir— Le dijo él entrelazando sus manos con las de ella.
— No lo se... — Le contestó ella en un susurro. — creo que la gente está acostumbrada a verme así, mas madura que lo normal, seria, hasta me han dicho: perfecta, por eso quiero ser común. Creo que nunca han visto a las verdadera "yo".
— El problemas es…- Le dijo él acomodando uno de sus cabellos detrás de su oreja. — Que ellos son ciegos, no ven lo que eres.
— ¿Y tu lo has visto?
— Desde la primera vez que vi tus ojos.


viernes, 3 de julio de 2009

No soy la misma

—Yo no soy la misma contigo, es como una realidad paralela…Ahora, el mundo allá afuera no existe. — Dije de una forma sincera, sin apartar mis ojos de los suyos. En ese momento, cuando nuestras miradas se cruzaban intensamente, pude ver la realidad. Quería ser distinta, no importaba lo que me esperaba afuera, no importaba la rutina, nada era de mayor relevancia, solo quería estar a su lado, sentir su aroma y que su mano acariciara suavemente mi mejilla. Y como que si hubiera leído mis pensamientos, llevó sus labios sutilmente a mi frente. —Debes pensar que soy una tonta. —Repliqué, después de unos segundos. Dejé escapar un poco de aire, y lo volví a mirar, ahí estaba él, con una tierna sonrisa en su rostro.

— Antes de que te conociera, juré no creer en el amor para no sufrir mas de lo que sufrí, me hiciste creer en cosas nuevas, extrañas para mí. Me hiciste ser un niño nuevamente, me hiciste reír, soñar, y prácticamente volar… contigo pude ver un mundo de ensueños, pude crear nuestro propio mundo, en donde tu eras la protagonista… ¿Y tú me dices que creo que eres una tonta? Yo antes era un frívolo e irrespetuoso, veía la vida de una forma tan calculadora y mi estilo no era el dar la vida por el otro…Amor, me enseñaste a pisar sin tocar el suelo, a ver que no todo estaba perdido.




jueves, 25 de junio de 2009

Vida


Nunca me había detenido a pensar en como retroceder el tiempo e ir a ese día en donde el mundo me mostró todo aquello que me imaginaba en el vientre de mi madre, nunca había pensado en imaginarme ese momento en los cuales mis pulmones se alimentaron de ese aire e hicieron que llorara, nunca me había imaginado mi nacimiento, ese día que cambió la vida de una personita, las más especial en este mundo, mi mamá. Siempre me he preguntado porque no recuerdo aquel día, si fue el día en donde se escribió mi historia, ese día tan especial, pero creo que alo mejor ese momento fue tan grande que no logró quedarse en mi cabeza, que era muy pequeña en ese entonces.

Solo logro imaginar de aquel día miles de colores segando mis ojos, que me guiaban a una salida, tanto colores que ansiaban mi salida a este mundo, no podría decir que tenía miedo, era una sensación tan extraña, que no se puede comparar con nada, bueno, en mi vida si, es como la sensación de abrir un libro nuevo, con ganas de leerlo pero con miedo de que se acabe muy pronto.

Mi vida fue rodeada de rostros maternales, ya que vivía con mi mamá, mi tía, mi abuela y mi hermana adoptiva, pero un rostro paternal en esos momentos no me importaba, solo me importaba descubrir cual era el mundo que había a mi alrededor.

Mis primeros nueve años de toda esta larga historia, fueron en una pequeñita casa en el barrio O`higgins, Valparaíso, esta pequeña casa era de un color amarillo con sus puertas de un color café muy oscuro, mi lugar preferido era una ventanita que se encontraba en el baño y daba a todas las casas que se encontraban en la calle trasera de donde vivíamos, en lo alto a la izquierda había una cruz gigante de la Iglesia en donde participábamos, que para mí era señal de la casa de Jesús ese niño que gracias a Él tenía regalos en navidad. También podía ver desde mi ventana, un jardín de niños, los naranjitos, me llamaban mucho la atención como se divertían, con sus juegos y locuras. El recuerdo mas grande que tengo de esa ventana es estar apoyada en su marco, cantando a los cuatro vientos: “Viejito Pascuero acuérdate de mí…”

Siempre he pensado que la infancia es la mejor etapa de la vida, porque en donde un mundo lleno de fantasía puede existir y no importa que no sea real, pero si a través de tus ojos es real, lo es, aparte cuando uno es niño, no importa la economía, los precios, las guerras, porque como estas ocupado de puro jugar, es difícil darte cuenta de los problemas que tienen en tu casa.

Si pudiera describir mi infancia en una simple palabra, no podría hacerlo, son tantos los sentimientos que se encierran en esta etapa de mi vida, nunca sentí soledad, para mí, era un mundo casi perfecto, nunca pensé en el futuro, ni tampoco me preguntaba tonteras, tuve una vida con rostros de mujeres que ahora son lo más grande para mí, aunque fui hija única, siempre tuve la compañía de alguien, por ejemplo, mi media hermana y prima a la vez, aquella niña, ahora toda una mujer, que me mostró otros mundos, y que sin viajar podríamos llegar a la china con nuestra imaginación, o acampar en el Amazonas debajo de la mesa del comedor, o vivir un accidente de aviones, siendo las únicas sobrevivientes. Pero eso se fue borrando a medida de que las dos cumplíamos años, para ella no importaban los viajes, era entendible, le importaban sus verdaderas amigas, pero lo más curioso, es que yo aún puedo viajar sin moverme de mi asiento, aún puedo crear mundos y hacer que los espejos sean como puertas para un mundo de fantasía, yo aún puedo crear y traer al presente ese mundo que perteneció a mi infancia.

Mi vida siguió el mismo camino hasta los nueve años, yo, mi mamá y mi abuela, nos cambiamos de casa ya que era mucho más fácil llegar a mi colegio.

En ese momento, cada vez me daba cuenta de lo que pasaba a mí alrededor, tenía nueve o diez años y supe realmente lo que había pasado con mi papá, supe la verdad de la cual se me había ocultado todos esos años que viví en la antigua casa, fueron muchos cambios que se sumaron a mi vida, casa nueva, ya no era una niña, sino una señorita y lamentablemente perdí a Easy, una perrita que me había acompañado desde los dos años. Recién en cuarto básico pude integrarme a mi curso y tener amigas, creo que me ayudo mucho el que ingresara al equipo de barras, que después de haber estado mucho tiempo, se convirtió en una pasión. A medida que crecía, en especial de altura, mis hormonas también lo hacían, ya era toda una señorita, que no representaban los nueve o diez años, sino que para toda la gente que me rodeaba, yo tenía casi catorce, pero eso nunca me molesto, solo me hacía pensar que la gente siempre mira cosas distintas antes de conocerlas a fondo.

Fui creciendo, quinto básico fue un año académicamente hablando, difícil, me costó mucho adaptarme y tratar de alejar todas las burlas que mis compañeras hacían para mí, cambio de profesores, más asignaturas, y horarios nuevos, cada vez veía mejor la realidad, y me hundía como en un pozo, solo por sentir que no me iba bien en el colegio, y a la vez enfrentar que mi tía se había alejado de su esposo y mis dos primas y ella estarían en la casa de por vida, todo cambió, no tenía pieza única, tenía que compartirla con mi mamá, recuerdo que la menor de mis primas tenía como cuatro años, y destrozaba todo a su camino, y a mi me molestaba mucho cuando agarraba cosas de mi pieza y las rompía, vivíamos en un pequeño departamento, seis mujeres, muy distintas.

Llegué a la solución de que tenía que acomodarme, adaptarme a este cambió, aunque no fuera de mi mayor agrado, y dar vuelta la página.

Pasaron los día y entré a sexto, ya estaba grande y quería seguir creciendo, me hice parte de un grupo, y yo era algo así como la líder, lo que nos marcaba que cada una era único, aparte compartíamos el mismo fanatismo por las cosas, por ejemplo, la primera película que nos marcó fue “Matriz”, siguiéndole “El Señor de los Anillos”, por supuesto todas las de “Harry Potter”, entre otras. No sentíamos tan a gusto, disfrutábamos cada momento, así que decidimos hacer una historia, en palabras mas técnicas un “Fanfiction”, basándonos en todo lo que nos gustaba, la escribíamos en un cuaderno que dio una del grupo, se suponía que nosotras éramos las protagonistas, que iban a un colego de magia, con el director llamado Gandalf un gran mago. Tengo entendido que esa historia aún existe, yo también hice una, pero yo no era uno de los personajes, sino era como inventar un final, y crear a una protagonista, que si la comparan con migo, es casi igual a mí, pero es la carla que me gustaría ser, siempre era alta de pelo castaño claro, con pequeñas tonalidades rojas, su piel era tan clara, casi como el color de un papel en blanco que espera ser dibujado, su cara con un poquito de pecas en las mejillas que variaban del blanco al rosado, dependiendo del día y de la vergüenza que pasara, delgada, casi una vella, inteligente, con sus ojos expresivos que brillaban al abrir un nuevo libro tan esperado, su nombre, siempre varía, pero el que más ocupo para ella es “Emily”.

Siempre mi vida se ha visto, con alocados sueños, y fue en esta etapa, en donde sale esta locura: El Escribir un libro, un sueño que cada vez se acerca, por lo menos ya lo he empezado a escribir, y me impresiono, porque es primera vez que lo cuento, la idea era haberlo terminado el año pasado, pero creo que si es luego terminado, estaré tan feliz de haber dado un paso en mi vida.

Las cosas siguieron pasando, pero el mundo se paró cuando llegué a octavo, un año en donde caí en depresión, y mi peso subió muy rápido, nunca he podido saber porqué me sucedió, el darle un porqué, por eso he tratado de eliminarlo de mi vida, porque no tengo razones pera pensar en eso, ya que ni siquiera sé porque sucedió. Mis notas bajaron, ya prácticamente no tenía amigas y no me interesaba tenerlas, ni siquiera me animaba tener un libro en la mano, o el estudiar, nada, absolutamente nada me animaba a vivir, era una sensación tan extraña, era como que si mi cuerpo se hubiera desconectado en pocos segundos y solo mi organismo funcionaba, sin rostro expresivo, era como estar muerta.

No se que me animo a seguir mi camino, estoy casi un 100% segura que fue el apoyo de mi mamá en todo esto, nunca me dejó sola, nunca me soltó de la mano ni tampoco me levanto la otra en sentido de amenaza, fue ella, ella fue la estrella más brillante de la noche, la rosa especial, igual a todas las otras, pero que el hecho de que es mía la hacía única e irrepetible.

El paso a enseñanza media, no perturbó mucho mi vida, tenía miedo, claro, pero no era mucho, solo me lamentaba que eran cuatro los años que tendría que quedarme en este colegio, no quiero que se acaben.

En primero medio, el hecho que hizo cambiar mi vida, fue a finales de ese año, cuando la subdirectora del colegio, me convenció que me postulara al centro de alumnas, quedando como pastora, el cargo más importante y más estresante de todos los cargo qué existen en el centro de alumnas.

Segundo medio, fue un año que no me arrepiento de haber vivido, fue tan lleno de fe, esa fe me la entrego una hermana que estaba en el colegio hace tres años, ella me demostró que Dios si existe y que Él está con tigo en las buenas y en las malas, ella me animó a llevar una bitácora, ya que le expresé mis inquietudes de la vocación religiosa, esto es lo escribí un día:

“Cuando uno está bien con Dios, es todo posible y eso me ayuda a salir adelante, es impresionante! Todo funciona con él, si sientes realmente su amor, el te demostrará que es verdadero, si te sumerges en una oración que logre conectarnos, todo es posible, le pedí que no me dejara sola, no quería sentirme mal, le pedí fuerzas, solamente que me abrazara y me dijera que me amaba... Y lo hizo...

Le agradezco que se hubiera acercado a mí... Será verdadero su llamado? Solamente puedo descifrar eso al pasar el tiempo... es verdad que el tiempo lo cura todo y con Él hay que ser paciente y esperar y ver como pasa el tiempo, puede pasar un mes para que realmente te des cuenta que no te ha dejado sola y funciona...

Le quiero pedir perdón por las veces en que no le reconocí, e tenido tanto miedo, tanta pena, pero esa pena no ha tenido una solución hasta que me di cuenta que para Él si soy importante...

Me Regaló un saludo de la persona que menos pensaba que me iba a saludar, me regaló un sol, un descanso un abrazo de una persona a la cual hace un mes no se lo había dado y me sentí extraña, había sentido eso pero lo dejé de sentir porque me alejé.

Creo que la vida es tan frágil y débil que tengo que cuidarla, si quiero permanecer en el amor de Dios solamente tengo que tener fe y esperanza de que todo cambiará...

Me siento llena, como la vez que me reencontré con Él, en el retiro vocacional, pero sigo teniendo miedo, de todo, solamente de todo...”

Es tan agradable esa sensación, de la cual estas llena y todo lo agradeces porque te hace sentir bien en cada momento, pero algo hizo que esa perfección se rompiera, en diciembre supe que esa persona que me motivó, esa amiga, ya no estaría conmigo, que ya no me acompañaría, que se iría lejos, sin mi, solo ella y sus maletas.

El sentir que alguien está lejos de ti, es lo que mas odio, sentir que esa persona está a miles de kilómetros, me hace sentir pena... hay tanta gente que he dejado ir... Y cuantos se han dejado ir!!.... hay miles, somos miles, y no se puede hacer nada.

No se puede olvidar, no se puede dejar de extrañar, no se puede dejar de llorar, no se puede dejar de hacer nada...

Odio extrañar!!!! Odio echar de menos!

Una de mis últimas palabras para ella fueron:

Es tiempo de dar la vuelta a la página pero no olvidar que tenemos que ponerle un papelito que sobresalga y que diga: “La vida me regaló esto... llegando con miedos, me voy con gente, cariños y proyectos que formar lejos de aquí” No hay que olvidar que queda mucho por recorrer, mucho por vivir, y lo que me ayuda a pensar en algo mejor es que: el mundo es muy chico y la gente que es familia y una amistad verdadera siempre vuelve al lugar donde se encuentran todos...

Dios hace las cosas por algo... y si no quiere que nos veamos por un largo tiempo debe ser por algo... es penoso... pero pensar que no nos veremos las caras por un largo tiempo hace que me duela el corazón...

Nunca mi corazón había sido marcado tan fuerte por una persona, lo más impresionante es que, me sentía tan bien, llena de fe, que me hacía ver las cosas de otros modos.

A todo esto, mis mundos de fantasía seguían existiendo, nunca me dejan sola.

Tercero medio, el año pasado, un año, creo de mucha soledad, nunca descubrí una finalidad, o un sueño, lamentablemente, encontré malas amistades, que en un momento le hicieron daño a mi vida. Tercero medio, no fue uno de los mejores años de mi vida, seguí en el centro de alumnas, tomando la decisión de dar un paso más alto y no ser más pastora, sino, presidenta. Bueno y cuarto medio, no he vivido mucho de él, pero si debo decir , que decidí entrar a una comunidad seguidora de la saga de “Crepúsculo”, lo cual me encanta, ya me leí todos los libros, y eso me emociona tanto, porque me anima a seguir con el logro de mi sueño, el de escribir un libro.

Continuara...


viernes, 8 de mayo de 2009

Rose

Dicen que cuando uno está a punto de morir, en pocos segundos por tu cabeza pasan los mejores y perores momentos de tu vida, pero en mi caso no fue así, al menos eso creo; lo único que recuerdo haber pensado fue en qué iba a suceder con la gente que amaba. En ese instante de incertidumbre, cerré los ojos rápidamente, como lo hacía cuando era pequeña y me tenían que inyectar y pensaba que el dolor sería menos si cerraba los ojos. Ese día tenía planeado ir al cine con Andrew, mi novio; y como era usual, nos quedamos de juntar a las 9 de la noche, en el mismo paradero de siempre, pero nos retrasamos. Le dije que no era necesario que tomáramos un taxi -en esos tiempo era muy caro y la película la podíamos ver otro día - , pero se negó pues ya habíamos esperado mucho para verla. No quise seguir discutiendo .Ese día era especial, le contaría que estaba esperando un hijo suyo. Pero todo fue muy rápido, creo que en unos poco segundos el taxi en el que íbamos fue chocado por detrás, lo único que sentí fue a Andrew abrazarme, como si su vida dependiera de mi.
No se cuanto tiempo transcurrió, desperté en un Hospital, sentía dolor en mis brazos y espalda, sentía como si hace pocos minutos hubiera corrido miles de kilómetros. Cuando logré acomodarme, dirigí la vista hacia la persona que me acompañaba: era Erick; al principio pensé que era Andrew - se parecen mucho, los mismos gestos, la misma sonrisa, pero en Erick existía algo que Andrew no tenía, algo que hacía diferenciarlos aunque fueran hermanos- pero me equivoqué.
-¿Como estas?- Estaba afligido, se notaba que había estado la noche despierto.
- ¿Donde está Andrew? - Fue lo primero que se me ocurrió preguntar, algo que me decía que las cosas no estaban bien.
- No importa por ahora, él se recuperará, dime como estás- No respondió a mi pregunta, sólo insistió en que se iba a recuperar.
-¿Que le a pasado a Andrew ? - insistí
- Chocó con tigo, ¿lo recuerdas cierto?
-Claro que lo recuerdo- la verdad que era muy poco lo que había visto ese momento, lo único que sabía es que el auto donde íbamos se había volcado- dímelo, Erick, por favor- Tomé la mano de mi mejor amigo, el que me había acompañado toda la vida, al que le había gustado cuando teníamos 7 años- Dímelo- Vi sus ojos llenos de lágrimas que no quería dejar caer, apretó muy fuerte mis manos y miró sus zapatillas. Cuando éramos pequeños, nunca lloraba y cuando lloraba, siempre le había gustado mirar sus zapatillas, nunca lo supe, a lo mejor tenía vergüenza de llorar frente a mí, dejó de mirarlas y me miró a los ojos.
- Andrew está en coma- al principio no lo entendí muy bien, pero después de unos segundos mi vida se paralizó por completo, no sabía qué pensar, no sabía qué hacer, sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas.
Unos brazos me cruzaron, esos brazos temblorosos que casi nunca había sentido, estaban entregándome cariño, pude botar el aire que hace milésimas de segundos no salía junto con mi llanto.
-No... No – Lo negué, no era verdad, probablemente era un sueño - ¡No! ¡No!- mientras gritaba abrazaba tan fuerte a Erick. - Le iba a decir que íbamos a tener un hijo - Mis labios pararon, había tenido un accidente estando embrazada- Erick, mi bebé, lo perdí.-Dejó de abrazarme y logré ver su rostro.
- Debo decirte que fue muy malo ocultarlo. Cuando los doctores nos dijeron que el bebé estaba bien, casi todos nos caemos de espalda, nadie sabía de ese bebé. - esforcé una sonrisa, Andrew lo salvó. Erick se preocupó de acompañarme toda la tarde, inventándome cuentos y chistes, probablemente creía que me ayudaría a sentirme mejor, me contó anécdotas de cuando éramos pequeños que no recordaba, fue un gran amigo, como siempre lo ha sido. Cuando pude estar sola, me recosté en la camilla del hospital , quería descansar pero una enfermera apareció para llevarme a hacer unos exámenes . Cuando llegamos me recibió un doctor de bata blanca , muy fornido que me invitó a sentarme en una de las salas,. Me explicó que quería mostrarme el bebé a través de una Ecografía y me hizo una serie de preguntas que no recuerdo, pero la que más se quedó en mi cabeza fue: ¿Quieres tenerlo? Mi corazón dio un vuelco, pensé en Andrew ¿Qué pasará si Andrew muere?
-No quiero-le respondí, no quería que ese bebé sufriera y que no tuviera padre, para mí ese accidente acabó con mis sueños y mis anhelos.
El doctor no me respondió ,siguió el procedimiento. Tomó el extremo del aparato, pulsó algunas tecla y luego desplazó ese tubo llamado sonda por mi vientre, deslizándolo poco a poco. Giró el monitor para que yo viera, era una mancha, no podía saber dónde estaba mi hijo.
- ¿Ves este poroto?- Señaló el centro de la pantalla, ahí había algo muy difícil de distinguir, era un porotito, que tenía cabeza- Espera un momento- El doctor hizo algunos movimientos y de a poco fue subiendo el volumen, escuché un tambor acelerado, eso eran los latidos de mi hijo.- Te dejaré sola.- Se paró de su asiento y salió de la habitación.
Cayeron lágrimas por mi cara, ahí estaba la muestra de que existía un pedacito mío y de Andrew, cerré mis ojos, aún sentía esos latidos, eran los que en algún momento quise tanto escuchar.
De a poco abrí mis ojos, estaba en la habitación del hospital, era como si no hubiera dormido hace mucho tiempo, el dolor de la espalda se había aliviado un poco. Miré el reloj, las 5:00, era hora de ver a Andrew, lo había pensado, era lo mejor. Me escapé, sabía si algún doctor me veía, me retaría, ningún paciente podía estar en pie. Elegí el piso de los pacientes más graves, el número 2. Llegué al piso y me escondí rápidamente sin que nadie me viera. Tuve que esperar un poco, ya que había dos doctores en el pasillo, sería fácil buscar la habitación de Andrew ya que afuera de cada sala estaba una ficha con el nombre del paciente y el doctor a cargo de él. Esperé que nadie estuviera a la vista, y me dirigí a la primera sala, no era Andrew, hasta que llegué a la última, respiré profundo y abrí la puerta, estaba segura que él estaba ahí, esperándome. Puse mi mano en la fría manilla y abrí la puerta, di un paso y miré a la camilla, ahí estaba, lleno de tubos y con los ojos cerrados. Seguí caminando, no había nadie en la sala, solo estaba su cuerpo que no respiraba solo, no estaba la persona que amaba,, por mientras me sentaba a su lado lloraba con todo mi. corazón , quería creer que él estaba ahí.
- Me dijeron que uno le puede hablar- Me asusté cuando escuché esa voz, era Erick, apoyado en el umbral de la puerta.- Háblale, creo que te escuchará.- Moví la cabeza en señal de que un si. -Te dejaré sola.
Mi dedos los crucé con los suyos, como con la otra mano me sequé las lágrimas, tomé aire, eso me hizo sentir mejor.
-Ahora estamos lejos y yo no he podido aceptar esto, propuse contarte algo, antes que pasara todo, y para nosotros es muy importante...estoy embarazada y tengo miedo, porque quizás tu no estés, cuando el nazca. No te imaginas como se siente escuchar los latidos del bebé, es algo muy impresionante. Mi vida ha cambiado rápidamente, no quiero hacer sufrir a este bebé, si tu estuvieras sería todo distinto. - Apreté más fuerte su mano, lo echaba de menos, quería que estuviera aquí. Solo escuchaba el sonido de la máquina que le ayudaba a respirar y la que marcaba sus latidos, no le escuchaba a él, me recosté al lado suyo, sentí su cuerpo frío, pero aún seguí al lado suyo y mis ojos se fueron cerrando de a poco.
Desperté en la misma sala a la cual había llegado al principio, a mi lado estaba Erick viendo una revista de hace días.
- Hola-me dijo sin dejar de mirar la revista- te quedaste dormida así que te traje. - me senté en la cama.
-¿Sabes algo de Andrew?
- No, nada, ahora mamá está con él, si quieres ir a verlo tienes que decirme, para ti es muy peligroso, estas recién recuperándote de un accidente que casi te cuesta la vida. - Me miró con cara de preocupación , era verdad lo que decía, tendría que avisarle. Me quedé callada por un momento, habitualmente discutía con él por tonteras, me recosté de nuevo. Cuando desperté Erick seguía a mi lado.
- Erick, quiero ir a ver a Andrew. - él me miró con cara de extrañeza, era muy difícil que me llevara, pero al preguntar no perdía nada. - Sé que me dirás que no, pero de veras que quiero hablar con él.
- ¿Sabes lo que significa, a ti no te conviene, estas mal?
- Se que es muy grabe para mi salud, lo tengo claro
– Hablaste con el hace una hora. Creo... Creo que deberías empezar a aceptar que no despertará- Se volteó - Él se irá y no volverá. - Lo escuché llorar.
- Erick, atrévete a decirle a tu hermano que lo quieres.. ¡Claro que se! ¡Claro que sé que no estará con migo! que no sentiré sus manos, ni su olor, que no cargará a mi hijo, por eso no lo quiero aceptar, el complementaba mi vida, como lo hacía con la tuya. Erick, ayúdame a aceptar que estará lejos- Nuca antes habíamos llorado juntos como ahora, se dio la vuelta y me miró- Se que es difícil, se irá y nadie se pudo despedir de él porque nadie supo que la muerte vendría tan rápido para él. - Me abrazó y me dijo al oído: "Yo también lo extrañaré"
Bajamos lo mas rápido, sabíamos que nadie nos podría ver, la hora de visitas ya había terminado. Llegamos a la última habitación del pasillo, ahí estaba, solo había cambiado la sala, se notaba que Erick y su mamá habían estado ordenando. Nos quedamos en silencio, solo escuchábamos el sonido de la máquina que le ayudaba a respirar en conjunto con la otra que marcaba los latidos del corazón.
Cuando no sentamos junto a él, Erick tomó la mano de Andrew.
- Estará todo bien hermano, no te preocupes, ella estará bien, yo me preocuparé de que lo esté, tendrá al bebé y yo le ayudaré a cuidarlo. - se parecía mucho a Andrew, el mismo pelo claro, con pequeños mechones rebeldes que se disparaban de un lado a otro, sus manos tan blancas como las mías y los ojos que aunque estuvieran tan rojos por el llantos, seguían igual de claros como antes- por que es cierto que lo tendrás ¿o no?- lo miré a los ojos y dije un "si" tembloroso.
El sonido de los latidos comenzó a bajar... - Andrew te queda mucho tiempo aquí, tienes que ver a tu hijo, hermano no te vayas, sé que no quieres.
Pedí que eso fuera un sueño, que no fuera realidad, Andrew no se podía ir, el tenía que estar con migo, tenía que acompañarme, para siempre.
- Andrew, no te vayas- le suplicaba inmensamente- Por favor, no te vayas- mis gritos estaban llenos de llanto, él no se podía ir, ahora no. Una enfermera llegó junto a un Doctor que se dirigió a ver a Andrew y luego le habló Erick:
- Tu sabes que ya no queda nada más que hacer.
- ¡¡Tiene que hacer algo, lo tiene!! ¡¡Por Favor!! Él tiene que vivir, fue un maldito choque, ¡La gente vive con esto! ¡¡TIENE QUE HACERLO!! ¡YO LO AMO!- me paré solamente para gritarle al doctor, quería que hiciera algo, Erick me hizo parar y me abrazó llorando.
-Vamos dale un último beso- Me dolió tanto escuchar eso, era la última vez que podría sentir su olor, sus labios y tomar sus manos. Llevé mis labios a su boca, mis labios estaban húmedos y salados por las lágrimas que había derramado... Le abrasé como pude. Todo había terminado, abrasé a Erick mientras escuchaba los últimos sonidos, hasta que esos sonidos se volvieron uno, Había muerto.
- Hora de muerte: 14:15- escuche al doctor decir, pero mi vida se había paralizado, había alguien menos en mi vida.
Los días y las horas pasaron, pero Andrew seguía a mi lado. Veía a cada momento patitas marcadas en la pared de mi pieza y el pudín echo para Rose desparramado en la cocina. No puedo creer que la bebé que no quería, estuviera viva, con migo y fuera mi razón de vida, la princesa que soñaba con mundos de hadas, mi pequeña Rose. Cuanto hubiera deseado que Andrew hubiera estado aquí, para verla crecer y ver cuanto se parece a él y a Erick, pero si Andrew hubiera estado, no hubiera conocido a Erick, no me hubiera hecho parte de él, como él lo es mío.
Hay veces en la vida que no acepté lo que me pasaba, y me enojaba con migo misma por haber llegado a esto, pero hay veces que uno no sabe que lo que te podría pasar y no piensas el para que pasan las cosas, la muerte de Andrew fue el dolor mas grande de toda mi vida, pero también fue un hecho que me sirvió para decirle sí a la vida de mi hija, mi princesa.




Carlis...




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